Por Adrián Luciani / info@argenports.com
Mientras el foco del comercio exterior argentino suele concentrarse en los grandes buques cerealeros o en los embarques de petróleo de Vaca Muerta, otra flota mucho más técnica y silenciosa multiplica movimientos en terminales portuarias del país.
Se trata de los buques identificados bajo la denominación “Bow”, una serie de chemical tankers especializados que en las últimas semanas volvieron a aparecer asociados a operaciones vinculadas a puertos y terminales del sistema industrial argentino.
Entre ellos pueden mencionarse tanqueros como Bow Cardinal, Bow Panther, Bow Explorer, Bow Titanium y Bow Lynx, todos relacionados con el transporte marítimo de aceites vegetales, químicos, refinados, fertilizantes líquidos y otras cargas especiales que forman parte del entramado menos visible del comercio exterior.

Foto Marine Traffic.
Un segmento altamente especializado
Detrás de buena parte de esta flota se encuentra la naviera noruega Odfjell, una de las compañías más reconocidas del mundo en el transporte marítimo de productos químicos y líquidos industriales.
A diferencia de los tradicionales graneleros que dominan el paisaje del Paraná, estos buques operan bajo estándares mucho más complejos y especializados.
Muchos cuentan con tanques segregados, sistemas de calefacción para determinadas cargas, estructuras de acero inoxidable y equipamiento específico para transportar productos sensibles o incompatibles entre sí.
En algunos casos, un mismo barco puede movilizar múltiples productos distintos en simultáneo, manteniendo estrictas condiciones de seguridad y control de temperatura durante toda la travesía.
El Bow Panther, por ejemplo, forma parte de una nueva generación de tanqueros químicos diseñados para operar en circuitos internacionales de alta exigencia técnica.
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Bow Phanter. Foto Marine Traffic.
El lado menos visible del agroexportador
Aunque el complejo agroindustrial argentino suele asociarse casi exclusivamente a los embarques de soja, maíz o trigo, existe un movimiento constante de cargas líquidas derivadas de ese mismo entramado productivo.
Aceites vegetales refinados, biodiésel, insumos químicos, aditivos industriales y fertilizantes líquidos forman parte de un circuito que conecta terminales especializadas del Up River, Dock Sud y otros polos industriales con mercados internacionales.
En muchos casos, estas operaciones pasan desapercibidas para el público general porque no involucran grandes convoyes de camiones o enormes graneleros fondeados en rada.
Sin embargo, representan un componente clave de la logística exportadora argentina y de la cadena de valor industrial asociada al agro y a la energía.
Fuentes consultadas por Argenports señalaron que este tipo de tráfico mantiene un nivel de actividad sostenido y requiere terminales altamente adaptadas desde el punto de vista operativo, ambiental y de seguridad.

El Bow Lynx en el Puerto de Rosario.
Una logística distinta
A diferencia de otras cargas, el segmento químico exige controles mucho más estrictos, trazabilidad, limpieza específica de tanques y protocolos internacionales vinculados a seguridad marítima y manipulación de sustancias sensibles.
Por ese motivo, la presencia repetida de este tipo de buques suele interpretarse también como un indicador del nivel de sofisticación que alcanzaron determinados nodos portuarios argentinos.
Parte de esa red logística también se apoya en infraestructura terrestre y marítima especializada para almacenamiento y manejo de líquidos a granel.
La propia Odfjell participa además de una extensa red de terminales en Sudamérica vinculadas al almacenamiento y manipulación de químicos, aceites y productos especiales, con operaciones en Argentina, Brasil, Chile y Perú.

Según datos de Odfjell Terminals South America, el grupo opera una de las mayores redes regionales de terminales para líquidos a granel y mantiene presencia histórica en el sistema portuario argentino desde hace más de cinco décadas.
Además del movimiento agroindustrial, parte de estas operaciones se vincula a la industria energética, petroquímica y de refinados, sectores que en los últimos años incrementaron su actividad exportadora y su integración logística con terminales marítimas especializadas.
Una flota que crece sin hacer ruido
Mientras los grandes graneleros continúan dominando la escena visual de la Hidrovía, la denominada “flota silenciosa” de tanqueros químicos sigue consolidando un circuito de cargas estratégicas que opera con bajo perfil, pero con creciente importancia dentro del comercio exterior argentino.
Y detrás de cada escala, aparece una señal cada vez más visible para el sistema portuario: la Argentina no sólo exporta volumen, sino también productos industriales, derivados y cargas de mayor complejidad logística.