Un buque de última generación instalará los anclajes submarinos del proyecto de GNL de Southern Energy

El MPV Everest, de 145 metros de eslora y equipado con sistemas de buceo de saturación, trabajará durante unos 30 días en el Golfo San Matías. Antes realizará una escala en Bahía Blanca para embarcar técnicos y equipos.
El MPV Everest instalará anclajes submarinos para el proyecto de GNL de Southern Energy en el Golfo San Matías. Llegará en febrero de 2027. Fotos Marine Traffic.
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Por Adrián Luciani / info@argenports.com

Un buque de construcción submarina de última generación llegará a la Argentina en febrero de 2027 para participar en una etapa clave del proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) que desarrolla Southern Energy en el Golfo San Matías, frente a las costas de Río Negro.

Se trata del MPV Everest, una embarcación de 145 metros de eslora, equipada con posicionamiento dinámico DP3, sistemas de buceo de saturación y vehículos robóticos capaces de operar a grandes profundidades.

Según pudo saber Argenports a través de fuentes vinculadas con el proyecto, el buque tendrá a su cargo trabajos de instalación de los sistemas de anclaje y amarre submarinos destinados a las unidades flotantes de Southern Energy.

La embarcación tiene previsto arribar a mediados de febrero al puerto de Bahía Blanca, donde permanecerá menos de una semana para completar su alistamiento.

Durante esa escala embarcará técnicos, personal especializado y equipamiento antes de navegar hacia el Golfo San Matías, donde desarrollará una campaña de aproximadamente 30 días de trabajos submarinos.

La incorporación del Everest permitirá contar con una plataforma especialmente diseñada para operaciones offshore complejas, en una fase que requiere precisión, equipos de gran capacidad y personal altamente capacitado.

Una operación clave para el proyecto de Southern Energy

Los trabajos previstos estarán relacionados con la instalación de los sistemas submarinos que permitirán asegurar las unidades flotantes destinadas al desarrollo del GNL.

Estos dispositivos constituyen una parte fundamental de la infraestructura marítima, ya que permiten mantener las instalaciones en posiciones determinadas y resistir las fuerzas generadas por el viento, las corrientes y el oleaje.

Su construcción e instalación requieren embarcaciones especializadas, capaces de operar con precisión mientras despliegan equipos y componentes sobre el fondo marino.

En ese contexto, el MPV Everest reúne características técnicas que lo convierten en una plataforma especialmente apta para este tipo de intervenciones.

La embarcación dispone de sistemas de posicionamiento dinámico, grúas de gran capacidad, equipos de buceo de saturación y vehículos submarinos operados a distancia.

Esta combinación permite desarrollar diferentes tareas de construcción, inspección y asistencia submarina desde una misma unidad.

El proyecto de Southern Energy contempla la utilización de unidades flotantes para procesar y exportar gas natural licuado desde el litoral rionegrino.

Para su funcionamiento será necesario disponer de instalaciones marítimas que permitan mantener esas unidades en condiciones seguras y desarrollar las operaciones previstas.

La campaña del Everest estará vinculada con esa infraestructura, aunque todavía no se precisaron las características de cada componente que deberá instalar.

Un gigante de 145 metros preparado para trabajos offshore

El MPV Everest fue construido en 2017 por el astillero Keppel Singmarine y está registrado bajo bandera de Bahamas.

Su ficha técnica lo identifica como una embarcación multipropósito de construcción marítima, preparada para realizar operaciones complejas en distintos ambientes.

Cuenta con 145 metros de eslora, 30 metros de manga, 13 metros de puntal y un calado de verano de 8,2 metros.

Su arqueo bruto alcanza las 21.943 toneladas, mientras que su peso muerto es de 7.277 toneladas.

Una de sus principales características es el sistema de posicionamiento dinámico DP3, una tecnología especialmente importante para las operaciones de construcción submarina.

Este sistema permite mantener automáticamente la posición y orientación del buque mediante el control de sus propulsores, sin depender exclusivamente del fondeo convencional.

La clasificación DP3 incorpora elevados niveles de redundancia para reducir el riesgo de pérdida de posición ante determinadas fallas de equipos o sistemas.

Esta capacidad resulta fundamental cuando se trabaja con buzos, robots submarinos o cargas suspendidas que requieren mantener una ubicación precisa.

El Everest dispone de seis propulsores, con una potencia conjunta declarada de 20.000 kW.

Su planta de generación eléctrica alcanza los 25.200 kW y permite alimentar los diferentes sistemas de navegación, propulsión y operación.

La velocidad máxima del buque es de 15 nudos, mientras que su velocidad económica se ubica en 12 nudos.

Buceo de saturación con doble campana y capacidad para 18 especialistas

Otro de los aspectos que distinguen al Everest es su sistema de buceo de saturación, preparado para realizar trabajos a profundidades de hasta 300 metros.

Esta tecnología permite que los buzos permanezcan durante períodos prolongados en ambientes presurizados, evitando tener que completar un proceso de descompresión después de cada inmersión.

Los especialistas se alojan en cámaras hiperbáricas y se trasladan hasta la zona de trabajo mediante campanas de buceo que mantienen las condiciones de presión necesarias.

Según la documentación técnica a la que accedió Argenports, el Everest incorpora un sistema de doble campana, denominado Twin Bell, con capacidad para 18 buzos en saturación.

También cuenta con dos botes salvavidas hiperbáricos, destinados a facilitar una eventual evacuación sin comprometer las condiciones de presión del personal.

Para el despliegue de los buzos dispone de dos aberturas especiales en el casco, conocidas como moonpools, de 4,2 por 4,2 metros cada una.

Estas instalaciones permiten realizar operaciones directamente desde el interior del buque, con sistemas de protección y cierre mecánico.

La embarcación también posee equipos de buceo con aire para intervenciones a profundidades de hasta 60 metros.

Su configuración permite combinar distintas modalidades de trabajo submarino de acuerdo con las necesidades de cada operación.

Una tecnología poco frecuente en aguas argentinas

La llegada del Everest resulta especialmente significativa por la limitada disponibilidad de embarcaciones con sistemas de buceo de saturación en la Argentina.

Entre las unidades que han desarrollado este tipo de actividades se encuentra el Skandi Patagonia, vinculado con operaciones offshore de la industria energética en el extremo sur del país.

De acuerdo con las fuentes consultadas por Argenports, esta embarcación ha sido utilizada en tareas relacionadas con instalaciones de TotalEnergies en Tierra del Fuego y con actividades desarrolladas en el ámbito del estrecho de Magallanes.

El MPV Everest incorpora una configuración especialmente orientada a la construcción marítima de alta complejidad, con capacidad para combinar operaciones de buceo, manipulación de cargas pesadas y utilización de vehículos submarinos.

Su despliegue en el Golfo San Matías permitirá disponer de recursos técnicos especializados para los trabajos de instalación de los sistemas de amarre.

La presencia de una unidad de estas características también refleja el grado de especialización que demandan los proyectos de GNL, particularmente durante la construcción de su infraestructura marítima.

Grúas de 250 toneladas y una cubierta de 1.400 metros cuadrados

La capacidad de construcción offshore del Everest se apoya en una amplia superficie de trabajo y en equipos diseñados para manipular componentes de gran tamaño.

La embarcación dispone de 1.400 metros cuadrados de cubierta libre, con capacidad declarada para transportar hasta 4.500 toneladas de carga sobre cubierta, bajo condiciones específicas de distribución y estabilidad.

Su grúa principal, fabricada por MacGregor, puede levantar hasta 250 toneladas a un radio de 12,5 metros.

También dispone de una segunda grúa con capacidad de 50 toneladas y equipos auxiliares destinados a diferentes maniobras.

Las dos grúas principales cuentan con sistemas de compensación activa del movimiento, conocidos como AHC, que ayudan a controlar los desplazamientos de las cargas provocados por el oleaje.

Esta tecnología resulta particularmente útil cuando deben posicionarse componentes sobre el fondo marino o manipularse equipos en condiciones de movimiento de la embarcación.

El buque también posee un rodillo de popa con capacidad de trabajo de 500 toneladas, utilizado en operaciones de manejo y despliegue de elementos pesados.

Estas prestaciones amplían sus posibilidades para participar en tareas relacionadas con la construcción e instalación de infraestructura submarina.

Robots submarinos capaces de operar a 4.000 metros

Además de los sistemas de buceo, el Everest está equipado para trabajar con vehículos submarinos operados remotamente, conocidos como ROV.

La documentación técnica obtenida por Argenports incluye dos unidades Triton XLX EVO 139, de 200 HP, con capacidad de operación declarada de hasta 4.000 metros de profundidad.

También contempla un vehículo Comanche destinado a trabajos e inspecciones submarinas, preparado para operar hasta 3.000 metros.

Estos equipos permiten desarrollar tareas de observación, inspección y asistencia técnica en lugares donde no resulta posible o conveniente enviar buzos.

Los ROV pueden utilizar cámaras, sensores y herramientas especiales para verificar instalaciones, controlar maniobras y asistir en trabajos de construcción.

El Everest dispone de sistemas específicos para su lanzamiento y recuperación, incluidos equipos que compensan los movimientos provocados por el oleaje.

La utilización de estos vehículos representa una herramienta importante para las operaciones offshore, aunque su participación concreta en la campaña de Southern Energy dependerá de la planificación técnica.

Las profundidades máximas indicadas corresponden a las capacidades del equipamiento y no a las profundidades previstas para los trabajos en el Golfo San Matías.

Bahía Blanca será la base de alistamiento antes de la campaña

Antes de iniciar las tareas submarinas, el MPV Everest realizará una escala logística en el puerto de Bahía Blanca.

Fuentes consultadas por Argenports señalaron que la llegada está prevista para mediados de febrero de 2027 y que su permanencia sería inferior a una semana.

Durante ese período se prevé embarcar personal técnico, especialistas y equipamiento necesario para la campaña frente a la costa rionegrina.

La operación permitirá completar los preparativos de la embarcación antes de su desplazamiento hacia el área de trabajo.

La escala también vuelve a poner de relieve el papel que puede desempeñar Bahía Blanca como centro de apoyo logístico para los proyectos energéticos que avanzan sobre el litoral patagónico.

Aunque las tareas principales se desarrollarán en el Golfo San Matías, el puerto bahiense participará en una instancia necesaria para preparar la operación marítima.

La disponibilidad de infraestructura portuaria, servicios especializados y conexiones logísticas constituye un factor relevante para el alistamiento de unidades destinadas a campañas offshore.

En los últimos años, el crecimiento de las inversiones vinculadas con Vaca Muerta ha ampliado las posibilidades de participación de Bahía Blanca en diferentes segmentos de la actividad energética.

La futura escala del Everest se sumará a ese proceso, esta vez vinculada directamente con las instalaciones submarinas del proyecto de GNL de Southern Energy.

Un mes de operaciones frente a la costa de Río Negro

Una vez finalizado su alistamiento, el MPV Everest navegará hacia el Golfo San Matías para iniciar los trabajos previstos.

De acuerdo con información exclusiva obtenida por Argenports, la campaña tendrá una duración estimada de aproximadamente 30 días.

El cronograma estará sujeto a las condiciones meteorológicas y marítimas, además de las necesidades operativas que surjan durante la instalación de los sistemas submarinos.

Este tipo de intervenciones requiere ventanas de trabajo adecuadas, especialmente cuando deben desplegarse componentes pesados o realizarse maniobras de precisión.

La combinación de posicionamiento dinámico DP3, sistemas de buceo de saturación, grúas de gran capacidad y vehículos submarinos permitirá contar con diferentes herramientas para afrontar esas exigencias.

El Everest también dispone de alojamiento para 140 personas y una cubierta para helicópteros de 25,4 metros de diámetro, preparada para determinadas aeronaves de hasta 13 toneladas.

Estas características permiten sostener campañas prolongadas con personal técnico y operativo especializado.

La embarcación figura en la documentación técnica de Mundus Prime, firma vinculada con la oferta de servicios de construcción y operaciones submarinas.

Una nueva etapa para el desarrollo del GNL argentino

La participación del MPV Everest constituye un nuevo avance previsto dentro de la infraestructura marítima necesaria para concretar las exportaciones de GNL desde Río Negro.

El desarrollo de Southern Energy requiere obras e instalaciones que van más allá de las unidades flotantes destinadas a procesar el gas.

También demanda sistemas de conexión, anclaje y amarre, además de infraestructura capaz de garantizar condiciones seguras para las operaciones marítimas.

Buena parte de esos trabajos exige la intervención de embarcaciones altamente especializadas, con tecnología que no se encuentra habitualmente disponible en el mercado local.

La contratación y movilización de este tipo de unidades forma parte de la compleja logística que acompaña a los proyectos de exportación de gas natural licuado.

Para la Argentina, estas inversiones representan un desafío que involucra infraestructura energética, construcción marítima, servicios portuarios y operaciones offshore.

La llegada del Everest en febrero y su posterior intervención en el Golfo San Matías marcarán una nueva etapa en los trabajos submarinos del proyecto de Southern Energy, con una operación que también tendrá a Bahía Blanca como punto de apoyo logístico.

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