Por Redacción Argenports.com
La gran salida directa del petróleo de Vaca Muerta al océano Atlántico comienza a tomar su forma definitiva. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ingresó en una etapa decisiva y los próximos cuatro meses estarán marcados por trabajos clave para completar la infraestructura que permitirá exportar crudo desde Punta Colorada, en Río Negro.
Entre septiembre y diciembre, buena parte de la atención estará concentrada frente a la costa del Golfo San Matías.
Allí deberán completarse el ducto submarino, las conexiones instaladas sobre el lecho marino y la integración de las dos monoboyas desde las cuales operarán los grandes petroleros.
En paralelo, avanzan la estación cabecera de Allen y la terminal terrestre de Punta Colorada. Si se mantienen los plazos previstos, el sistema ingresará luego en su etapa de puesta en marcha, con el objetivo de comenzar las operaciones comerciales durante febrero de 2027.

El gobernador rionegrino Alberto Weretilneck recorrió la estación cabecera del VMOS en la barda norte de Allen. Allí se interiorizó sobre los avances de una obra clave que desde este punto operará el transporte de petróleo hasta Punta Colorada y que apunta a iniciar operaciones en febrero.
Cuatro meses decisivos frente a Punta Colorada
Septiembre tendrá como uno de sus principales focos los trabajos sobre el ducto submarino, que se extenderá aproximadamente siete kilómetros mar adentro y conectará la costa con las futuras posiciones de carga.
Su construcción demandó una importante operación logística y marítima que Argenports viene siguiendo durante los últimos meses, con el traslado de más de 700 tubos de acero revestidos con hormigón y la participación del Seminole, buque especializado encargado del tendido de la tubería.
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Durante octubre está previsto completar el ducto offshore y avanzar con los trabajos de perforación horizontal dirigida (HDD), que permitirán realizar la transición entre la infraestructura terrestre y submarina. Luego se realizarán las correspondientes pruebas de hermeticidad e integridad.
Noviembre marcará otro paso fundamental: la integración del ducto con los PLEM (Pipeline End Manifold), estructuras instaladas sobre el lecho marino que conectarán las tuberías con las mangueras flexibles utilizadas para transferir el petróleo hacia los buques.
El conjunto quedará vinculado con las dos monoboyas de la terminal, que permitirán operar grandes petroleros sin necesidad de construir un muelle convencional mar adentro.
Finalmente, durante diciembre deberán completarse las conexiones offshore y realizarse las pruebas operativas y de seguridad del sistema.
Otro hito está previsto para el 15 de diciembre, cuando se realizará la conexión del VMOS con la infraestructura de YPF.
Un gran despliegue marítimo
La recta final de la obra marina fue precedida por un importante despliegue de embarcaciones, equipos y estructuras especializadas.
Además del Seminole, que previamente permaneció en Bahía Blanca para completar su preparación antes de partir hacia el Golfo San Matías, fue movilizado hasta Punta Colorada un sistema modular autoelevable Combifloat C7, de la empresa Concret Nor, utilizado como plataforma de apoyo para los trabajos offshore.

También forman parte central del proyecto las dos monoboyas que permitirán realizar las operaciones de exportación.
La terminal fue diseñada para recibir grandes petroleros, incluidos buques VLCC (Very Large Crude Carrier), capaces de transportar alrededor de dos millones de barriles.
Según los parámetros técnicos difundidos para el proyecto, una operación completa de carga de un buque de estas características demandará alrededor de 44,5 horas.
Punta Colorada y Allen también avanzan
Mientras se completa la infraestructura marítima, en Punta Colorada continúa la construcción de seis gigantescos tanques destinados a almacenar el petróleo antes de su exportación.
Cada uno tendrá una capacidad cercana a los 120.000 metros cúbicos, por lo que el complejo alcanzará aproximadamente 720.000 metros cúbicos de almacenamiento cuando estén operativas las seis unidades.

En los últimos días quedó colocado el techo del tercer tanque, mientras avanzan los trabajos sobre el cuarto.
A más de 400 kilómetros de la costa también toma forma la estación cabecera de Allen, desde donde comenzará el recorrido del petróleo hacia el Atlántico y se controlarán durante las 24 horas las condiciones operativas del sistema.
Una vez alcanzado el régimen normal de funcionamiento, se estima que el crudo demorará alrededor de 48 horas en completar el trayecto entre Allen y Punta Colorada.
Una nueva escala para las exportaciones de petróleo
El corazón del proyecto es un oleoducto terrestre de aproximadamente 437 kilómetros, al que se sumará el tramo submarino de unos siete kilómetros.
Su puesta en funcionamiento será progresiva.
En una primera etapa tendrá capacidad para transportar alrededor de 180.000 barriles diarios. Posteriormente, con la incorporación de nuevas instalaciones y capacidad de bombeo, podrá alcanzar unos 390.000 barriles diarios durante 2027 y, finalmente, cerca de 550.000 barriles por día.

La construcción del sistema demanda una inversión del orden de los 3.000 millones de dólares y es impulsada por un consorcio integrado por YPF, Pluspetrol, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Vista Energy, Chevron, Tecpetrol y Shell, junto con Gas y Petróleo del Neuquén (GyP).
Después de meses de obras simultáneas, el calendario comienza ahora a ganar protagonismo.
Entre septiembre y diciembre deberán terminar de unirse las distintas piezas: el oleoducto, la estación de Allen, los tanques de Punta Colorada, el ducto submarino, los PLEM y las dos monoboyas.
La nueva salida petrolera de Vaca Muerta al Atlántico entra así en su recta final.