Por Redacción Argenports.com
Pampa Energía atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento operativo de los últimos años. Los resultados del primer trimestre de 2026 reflejaron el fuerte impacto que tuvo la expansión del shale oil dentro de su portfolio de producción en Vaca Muerta.
La compañía alcanzó una producción total récord de 100,6 mil barriles equivalentes de petróleo por día (kboepd), lo que representó un crecimiento interanual del 38%.
Sin embargo, el dato más relevante estuvo en el salto registrado en la producción de petróleo crudo, que llegó a 19,5 mil barriles diarios (kbpd), con un incremento del 502% frente al mismo período del año anterior.
El principal motor de ese crecimiento fue el bloque Rincón de Aranda. El área promedió una producción de 18,2 kbpd durante el trimestre y actualmente cuenta con 43 pozos activos.
Un año atrás, el bloque apenas aportaba 0,9 kbpd y tenía solo seis pozos conectados. Este crecimiento permitió además que el 55% de las ventas de petróleo de la compañía se orientaran al mercado de exportación.
La apuesta petrolera bajo el RIGI
Para sostener esa curva de expansión, Pampa Energía presentó el 9 de marzo de 2026 una solicitud formal de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La iniciativa contempla el desarrollo de la zona norte de Rincón de Aranda como un proyecto estratégico de exportación de largo plazo. La empresa prevé un desembolso estimado en US$ 4.500 millones destinado a perforar nuevos pozos horizontales y construir infraestructura de superficie asociada al desarrollo del bloque.
El objetivo central consiste en acelerar el alcance del plateau de producción y sostenerlo durante más tiempo, consolidando así el crecimiento del shale oil dentro de la estructura operativa de la compañía.

El proyecto petroquímico en Bahía Blanca
La estrategia de Pampa no se limita únicamente al crecimiento del upstream. La compañía también busca avanzar en la monetización del gas natural mediante proyectos de industrialización y agregado de valor.
En ese marco, el 21 de abril de 2026, a través de su subsidiaria Fértil Pampa S.A.U., presentó una segunda solicitud de adhesión al RIGI vinculada a la construcción de un complejo petroquímico en Bahía Blanca.
El proyecto contempla la producción de urea granulada, amoníaco y otros fertilizantes, con una inversión estimada en US$ 2.400 millones. La planta tendría capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales a partir de 2030 y sería abastecida con gas natural proveniente directamente de los bloques operados por la compañía en la Cuenca Neuquina.

Midstream y exportación de GNL
El crecimiento de la producción también exige nuevas soluciones de evacuación y transporte. En línea con el proyecto FLNG impulsado por Southern Energy, Pampa adquirió el 20% de participación accionaria en San Matías Pipeline S.A., sociedad que tendrá a cargo la construcción y operación de un gasoducto dedicado de 36 pulgadas.
El ducto recorrerá unos 470 kilómetros y podrá transportar hasta 28 millones de metros cúbicos diarios de gas natural desde Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías, en Río Negro. El objetivo será abastecer a los futuros buques de licuefacción destinados a exportar GNL.
Ventas y EBITDA en alza
La mejora operativa también se reflejó en los resultados financieros de la empresa. Durante el trimestre, Pampa reportó ventas por US$ 573 millones y un EBITDA ajustado de US$ 325 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 48%.
Según la compañía, el resultado estuvo impulsado por la mayor contribución del shale oil, la mejora en los márgenes de generación eléctrica y el crecimiento de las ventas de gas natural.
En paralelo, las inversiones de capital en el segmento de petróleo y gas totalizaron US$ 196 millones. Del total desembolsado, el 83% fue destinado exclusivamente al desarrollo de Rincón de Aranda.