Por Redacción Argenports.com
El Gobierno decidió frenar el esquema que buscaba trasladar a manos privadas la importación de Gas Natural Licuado (GNL), en un giro que vuelve a poner a la estatal Enarsa en el centro de la operatoria.
La decisión responde a una variable determinante: los precios. En un mercado internacional atravesado por la volatilidad y el impacto del conflicto geopolítico, las ofertas recibidas no lograron encajar dentro de los parámetros esperados, lo que terminó por desactivar el proceso.
La ecuación económica fue el factor clave. Las cotizaciones presentadas para asegurar el suministro de GNL resultaron más elevadas de lo previsto, en un contexto donde los valores internacionales siguen tensionados por la dinámica global del gas.

Proceso de regasificación en Escobar.
El precio como factor decisivo
El intento de avanzar hacia un esquema con mayor participación privada quedó condicionado por esa realidad.
En lugar de avanzar con adjudicaciones que implicaran mayores costos, el Gobierno optó por recentralizar la operatoria en Enarsa, que volverá a encargarse de la importación.
El cambio no es menor. Enarsa ya había tenido un rol central en años anteriores en la compra de GNL, especialmente durante los picos de demanda invernal, y ahora retoma ese lugar en un escenario que exige máxima eficiencia en la gestión de costos.
El dato que sintetiza la decisión es claro: el esquema privado no cerró por precio.
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Un mercado internacional en tensión
El trasfondo de la medida está directamente vinculado al comportamiento del mercado global de gas, según precisó Más Energía.
La persistente volatilidad, impulsada en gran medida por el conflicto en Europa del Este y la reconfiguración de la oferta y la demanda a nivel mundial, mantiene los valores en niveles elevados y con alta incertidumbre.
En ese contexto, asegurar cargamentos de GNL a precios competitivos se vuelve cada vez más complejo, lo que condiciona las decisiones de política energética en países importadores como la Argentina.
Para el sistema energético local, el impacto es doble. Por un lado, obliga a rediseñar la estrategia de abastecimiento para el invierno. Por otro, refuerza el rol del Estado en una actividad donde la exposición a los precios internacionales es directa.
Más allá del cambio puntual, la señal hacia el sector es clara. Incluso en un escenario de apertura y búsqueda de participación privada, la variable económica sigue siendo determinante.
La decisión de recentralizar la importación de GNL refleja, en definitiva, los límites que impone el contexto global y deja en evidencia que, al menos por ahora, el margen para avanzar en esquemas alternativos estará condicionado por la evolución de los precios.