Por Redacción Argenports.com
El viento comenzó a ceder este domingo sobre el litoral marítimo patagónico, luego del fuerte temporal que obligó a 161 buques pesqueros a suspender sus operaciones y buscar refugio en las aguas protegidas del Golfo Nuevo.
La mejora progresiva de las condiciones permitirá que buena parte de la flota comience a abandonar los lugares de resguardo y se prepare para volver a mar abierto.
Sin embargo, no todas las embarcaciones retomarán la captura de langostino. Varios fresqueros decidieron aprovechar la pausa forzada para finalizar anticipadamente su participación en la zafra y orientar sus operaciones hacia la merluza común, la caballa o la anchoíta.
El deterioro meteorológico comenzó durante la noche del miércoles 19 de agosto y se profundizó en las jornadas siguientes. La combinación de fuertes vientos del sur y sudoeste y un oleaje de gran altura volvió riesgosa e improductiva la permanencia en los caladeros.
En algunos sectores, el viento alcanzó intensidades cercanas a los 40 nudos. Las olas significativas oscilaron entre cuatro y cinco metros, mientras que distintos modelos meteorológicos ubicaron los máximos alrededor de los 5,9 metros en áreas alejadas de la costa.
Una postal impactante frente a Puerto Madryn
El mayor movimiento de embarcaciones se produjo frente a Puerto Madryn, donde 161 buques ingresaron de manera coordinada al Golfo Nuevo para permanecer en condiciones seguras de fondeo.
La llegada masiva de pesqueros transformó durante varios días la imagen habitual del frente costero madrynense. La mayor parte de las unidades había interrumpido sus faenas en los caladeros de langostino ante la imposibilidad de sostener las operaciones en mar abierto.
El Golfo Nuevo ofrece protección frente a los vientos predominantes y permite reducir la exposición de las tripulaciones, las embarcaciones y los equipos de cubierta.
Este tipo de situaciones resulta bastante común, de hecho en mayo pasado se produjo un hecho similar.

Otros pesqueros buscaron resguardo en Rawson, Camarones, Comodoro Rivadavia, Caleta Paula y Puerto Deseado. También se utilizaron radas, golfos y sectores costeros protegidos, entre ellos Bahía Cracker.
En tanto, varias embarcaciones pusieron proa hacia Mar del Plata, principalmente aquellas que decidieron finalizar la temporada de langostino y cambiar de especie objetivo.
Mejoran las condiciones para volver a mar abierto
Los pronósticos marítimos anticipaban una disminución gradual del viento y del oleaje a partir de este domingo 23 de agosto.
El Servicio de Hidrografía Naval había informado la propagación del fenómeno desde el sur hacia el noreste. Durante el momento de mayor intensidad se registraron olas de entre 2,5 y 4,5 metros en distintas áreas de la METAREA VI, con valores que llegaron hasta los cinco metros.
Este domingo el viento comenzó a perder intensidad. No obstante, el regreso de cada buque a los caladeros dependerá de la evolución del tiempo en las distintas zonas y de las decisiones operativas adoptadas por armadores y capitanes.
La flota tangonera que permanezca dentro de la zafra buscará regresar principalmente a las subáreas 7 y 8, donde durante los últimos días se localizaron las concentraciones de langostino con mayor interés comercial.
También permanecen habilitadas las subáreas 4, 5, 15 y 16. Sin embargo, la distancia, los costos operativos y los rendimientos redujeron el interés por trasladar hacia esos sectores una cantidad importante de embarcaciones.

Menos langostino y más captura incidental de merluza
La interrupción provocada por el temporal se produjo en un momento decisivo para la temporada nacional de langostino.
La flota venía enfrentando menores rendimientos, una mayor dispersión del recurso y una reducción de las áreas con interés comercial. Esta situación concentró a numerosos buques en pocas millas cuadradas dentro de las subáreas 7 y 8.
Las últimas prospecciones efectuadas en las subáreas 9 y 13 tampoco ofrecieron nuevas alternativas.
En la Subárea 9 se registraron capturas prácticamente nulas de langostino y una relación entre merluza y langostino de 6,4. Ese resultado quedó ampliamente por encima del límite admitido para sostener una pesca dirigida.
Por ese motivo, la autoridad pesquera resolvió finalizar la prospección y mantener cerrado el sector.
En la Subárea 13, el primer relevamiento arrojó un rendimiento promedio de 357 kilos de langostino por hora. También detectó una participación del 32,17% de ejemplares de talla L4 y menores.
Además, la relación entre merluza y langostino alcanzó 1,11, cuando el límite de referencia establecido para la captura incidental es de 0,20.
Durante la segunda jornada aumentó la presencia de ejemplares pequeños y se mantuvo elevado el nivel de merluza acompañante.
Ante esos resultados, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero recomendó finalizar los relevamientos. Posteriormente, la autoridad de aplicación mantuvo cerradas ambas subáreas.
Más de 110.700 toneladas desembarcadas
Entre el 1 de abril y el 18 de agosto se declararon aproximadamente 110.727 toneladas de langostino desembarcadas en los puertos argentinos y procedentes de aguas nacionales.
Julio fue hasta el momento el mes de mayor actividad para la flota tangonera, con 45.557 toneladas descargadas.
Los buques congeladores concentraron 68.942,6 toneladas, equivalentes al 62,3% del volumen acumulado. Por su parte, los diferentes segmentos fresqueros desembarcaron 41.785 toneladas y representaron el 37,7%.
En ese período, Rawson recibió 4.139,6 toneladas de langostino capturado por fresqueros. De ese volumen, 1.811,7 toneladas correspondieron a buques costeros y otras 2.327,9 toneladas a fresqueros de altura.
La participación de la flota costera chubutense estuvo condicionada, entre otros factores, por la distancia entre su puerto de operaciones y las subáreas habilitadas.
Varios fresqueros abandonan la zafra
La mejora de las condiciones meteorológicas no significará el regreso de todos los buques a la captura de langostino.
Varios fresqueros comenzaron a desarmar sus tangones y decidieron cambiar de especie objetivo. La menor presencia del recurso, su dispersión y el incremento de los costos redujeron el margen económico para continuar operando.
Algunas embarcaciones buscarán concentraciones de caballa y anchoíta. Sin embargo, la mayoría de los fresqueros de altura regresaría a la captura de merluza común.
Este movimiento podría provocar un aumento importante de los desembarques en Mar del Plata, principal puerto merlucero de la Argentina.
La mayor disponibilidad de pescado favorecerá el abastecimiento de las plantas procesadoras y las cámaras frigoríficas. Al mismo tiempo, el ingreso simultáneo de numerosos buques podría generar sobreoferta, presionar el precio de primera venta y aumentar las exigencias sobre la estiba, el procesamiento y la capacidad de frío.
El impacto que puede generar en Mar del Plata
La transición resulta especialmente sensible para las empresas que necesitan mantener la continuidad laboral después de la temporada de langostino.
No obstante, el regreso a la merluza implica ingresar en una pesquería cuya rentabilidad depende de los costos y de la estructura operativa de cada embarcación.
Otro grupo podría orientarse hacia la anchoíta bonaerense, cuya disponibilidad comienza a despertar interés en la transición hacia la primavera. Esa alternativa dependerá de que se localicen concentraciones comercialmente estables y de la capacidad de las plantas para absorber las capturas.
El sector también aguarda una eventual prospección en la Subárea 10. Su posible apertura dependerá de los resultados técnicos que obtenga el INIDEP sobre la presencia de langostino y los niveles de captura incidental de merluza.
El temporal, por lo tanto, no solo provocó una pausa obligada durante varios días. También aceleró la redistribución de la flota y puede convertir la etapa final de la zafra de langostino en un nuevo desafío comercial, laboral y logístico para Mar del Plata.