Por Adrián Luciani / info@argenports.com
El crecimiento de Vaca Muerta abre una oportunidad exportadora que también depende de los puertos: colocar en el exterior mayores volúmenes de propano y butano, dos productos que se obtienen del procesamiento del gas natural.
Para aprovecharla, la Argentina deberá ampliar la infraestructura que conecta los yacimientos con las terminales marítimas. El desafío incluye plantas de procesamiento, poliductos, instalaciones de fraccionamiento y almacenamiento refrigerado.
Ese fue uno de los ejes del Seminario Internacional de GLP “De Argentina hacia el mundo”, que organizó el Instituto de Energía de la Universidad Austral el jueves 10 de septiembre. Participaron productores, compradores, autoridades y especialistas nacionales e internacionales.

El GLP —gas licuado de petróleo— comprende principalmente propano y butano. Además de su utilización en hogares, tiene aplicaciones industriales y petroquímicas que amplían sus posibilidades comerciales.
Los expositores coincidieron en que la disponibilidad del recurso ofrece una ventaja, pero no garantiza por sí sola el crecimiento exportador. También harán falta capacidad de embarque, transporte marítimo y entregas regulares.
Según se expuso en el evento, Bahía Blanca y Punta Colorada aparecen entre los nodos portuarios para acompañar la expansión. Las conclusiones plantean desarrollar instalaciones capaces de atender buques gaseros de gran porte.

Postas para inflamables en el puerto de Bahía Blanca.
TGS conecta Vaca Muerta con Bahía Blanca
Una de las iniciativas presentadas fue el proyecto de líquidos del gas natural de Transportadora de Gas del Sur (TGS). Su esquema integra la captación y el procesamiento en la cuenca neuquina con una salida marítima en Bahía Blanca.
Oscar Sardi, CEO de la compañía, explicó que el desarrollo contempla una red de captación, una planta de procesamiento y transporte por poliducto. A esa cadena se suman el fraccionamiento y una terminal portuaria en la ciudad.
Durante su exposición, estimó un plazo de ejecución de 45 meses, una demanda de 4.000 empleos directos y 15.000 indirectos, y exportaciones anuales por US$1.200 millones.
El proyecto también cumple una función relevante para la producción petrolera. La separación de líquidos permite acondicionar el gas asociado a la extracción de crudo para su ingreso a los gasoductos.
De esa manera, puede acompañar el crecimiento de Vaca Muerta y generar ingresos adicionales para los productores mediante la venta de esos componentes.
Sardi destacó que el diseño modular y la ubicación de las instalaciones permitirán aprovechar infraestructura existente tanto en la cuenca neuquina como en Bahía Blanca.
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Los compradores regionales miran a la Argentina
América Latina constituye un mercado cercano para la expansión del GLP argentino. La región consume más de lo que produce y necesita importaciones para equilibrar su abastecimiento.
Fabricio Duarte, director ejecutivo de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo, señaló que la Argentina puede fortalecer su papel como proveedor regional. Su aporte permitiría diversificar las fuentes de suministro, hoy muy vinculadas con Estados Unidos.

Desde Brasil, Alexandre Matta, gerente de Originación de Moléculas de Copa Energia, destacó que la Argentina ya abastece a ese mercado con escala. También advirtió que el valor estratégico de esa participación dependerá de sostener las entregas.
Francisco García Bustos, gerente de Abastecimiento de Lipigas, identificó una oportunidad similar en Chile. Consideró que los proyectos argentinos podrían sustituir parte de las compras que su país realiza desde Estados Unidos.
Las conclusiones del seminario, sin embargo, plantearon que el crecimiento de la oferta requerirá desarrollar mercados más allá de Sudamérica. Asia y África aparecen como destinos para los futuros excedentes.
Almacenamiento y grandes buques gaseros
La apertura de esas rutas exige infraestructura específica. El material del encuentro señala la necesidad de ampliar el almacenamiento refrigerado y desarrollar terminales para grandes transportadores de GLP, conocidos como VLGC.

Estas instalaciones deberán integrarse con la capacidad de procesamiento y los poliductos que lleven los productos desde Vaca Muerta hasta la costa.
La logística marítima también será determinante. Los especialistas plantearon que habrá que asegurar disponibilidad de buques, capacidad de carga y acuerdos de transporte para competir en destinos lejanos.
Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, sostuvo que el GLP puede convertirse en un componente estratégico de las exportaciones energéticas argentinas.
Para concretar esa posibilidad, remarcó la necesidad de ejecutar infraestructura y construir confianza comercial. También propuso coordinar los volúmenes y la operación portuaria para transformar embarques ocasionales en contratos de mediano y largo plazo.
El desafío de sostener el abastecimiento
La expansión exportadora deberá acompañar el suministro interno. Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado, señaló que unos 5,9 millones de hogares argentinos utilizan GLP.
El crecimiento de la producción y de la capacidad logística será clave para atender esa demanda y ampliar las ventas externas.
Para los puertos, el desafío consiste en convertir los nuevos volúmenes en operaciones regulares. La disponibilidad de almacenamiento, los servicios marítimos y la capacidad de embarque definirán cuánto de esa oportunidad podrá transformarse en exportaciones sostenidas.