Por Redacción Argenports.com
El choque registrado este domingo frente a la costa central de Rosario volvió a poner bajo la lupa al buque químico Ginga Bobcat, una embarcación de bandera panameña que ya había protagonizado otro accidente en el río Paraná apenas doce días antes.
El episodio ocurrió cerca de las 17 frente a la ribera rosarina, a la altura de calle Corrientes, cuando el remolcador HB Perseus, que navegaba aguas abajo con un convoy de barcazas rumbo a San Nicolás, impactó contra el Ginga Bobcat, que permanecía fondeado en zona de rada.
La escena generó preocupación entre quienes se encontraban en la costa y rápidamente comenzó a circular en redes sociales debido a que varias barcazas se desprendieron tras el impacto.
Según pudo saber Argenports.com, el buque de ultramar se encontraba correctamente anclado en un área habilitada para fondeo, con la proa orientada aguas arriba.
Por causas que todavía son materia de investigación, el remolcador no logró evitar la colisión pese a las señales sonoras emitidas desde el Ginga Bobcat.
Fuentes marítimas indicaron que el buque fondeado activó reiteradamente su bocina al advertir la proximidad del convoy, aunque la maniobra no alcanzó para impedir el impacto.
El episodio no dejó heridos ni contaminación reportada hasta el momento, aunque intervino Prefectura Naval Argentina y se inició la correspondiente investigación para determinar responsabilidades y reconstruir la secuencia de maniobras.

El antecedente en Campana
Lo que terminó de encender las alarmas fue que el mismo buque ya había estado involucrado en otro accidente reciente dentro del sistema troncal de navegación.
El pasado 5 de mayo, el Ginga Bobcat colisionó contra el petrolero Helios en la zona operativa del puerto de Campana, a la altura del kilómetro 96 del Paraná.
En aquella oportunidad, el químico panameño transportaba unas 10.300 toneladas de ácido sulfúrico con destino al complejo agroindustrial del Gran Rosario, mientras que el Helios operaba con combustibles refinados, entre ellos nafta y gasoil.
La situación generó especial preocupación por el riesgo ambiental que implicaba una eventual filtración de sustancias peligrosas al río Paraná. Sin embargo, los daños quedaron por encima de la línea de flotación y no se reportaron derrames.
Además del Helios, también resultó afectado el Atlantic Asphalt, otro buque que permanecía amarrado en la terminal y sufrió una rozadura durante las maniobras.
Tras ese incidente, el Ginga Bobcat debió fondear de emergencia fuera del canal principal mientras avanzaban las inspecciones de Prefectura Naval y pericias correspondientes.
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Maniobras y seguridad bajo análisis
Fuentes vinculadas al ámbito marítimo señalaron que uno de los elementos analizados en el episodio de Campana fue una brusca desaceleración del buque antes del impacto.
Los registros de navegación indicaron que el Ginga Bobcat redujo abruptamente su velocidad antes de colisionar contra el petrolero amarrado, un dato que pasó a formar parte de la investigación técnica.

Ahora, tras el nuevo incidente frente a Rosario, vuelve a quedar bajo observación la operación y seguridad de las maniobras en una Hidrovía que concentra gran parte del comercio exterior argentino.
La reiteración de accidentes en un lapso tan corto reabre además interrogantes sobre los protocolos de navegación, la coordinación operativa y las condiciones de tránsito en uno de los corredores fluviales más sensibles y estratégicos de Sudamérica.
Fuentes consultadas por Argenports.com señalaron que, si bien ambos hechos tuvieron dinámicas diferentes, la repetición del nombre del mismo buque en dos incidentes consecutivos genera inevitablemente atención dentro del sector marítimo y portuario.
La Hidrovía Paraná-Paraguay moviliza miles de embarcaciones al año y constituye la principal vía de salida para exportaciones agroindustriales, energéticas y petroquímicas de la Argentina, por lo que cualquier incidente de este tipo rápidamente adquiere relevancia operativa y ambiental.