Por Redacción Argenports.com
La expansión de las exportaciones de petróleo desde Puerto Rosales plantea nuevos desafíos para todos los actores que intervienen en la operatoria marítima.
A medida que aumenta el volumen de cargas y el tamaño de los buques, también crece la complejidad de las maniobras de ingreso, atraque y zarpada.
Con ese escenario como eje, Don Mar, empresa de practicaje integrante de Grupo Servicios Marítimos, reunió recientemente en Bahía Blanca a sus prácticos para intercambiar experiencias operativas y analizar los desafíos que acompañan el crecimiento del principal nodo exportador de crudo del país.

Un sistema que amplió su capacidad
La transformación logística impulsada por Vaca Muerta tuvo uno de sus principales hitos con el Proyecto Duplicar de Oldelval, que elevó la capacidad de transporte de 36.000 a 86.000 metros cúbicos diarios, equivalentes a unos 540.000 barriles por día.
En paralelo, Otamérica completó la ampliación de la terminal de Puerto Rosales con seis tanques de almacenamiento de 50.000 metros cúbicos cada uno y un nuevo muelle que incorporó una tercera posición de atraque.
Gracias a esa infraestructura, la terminal ya puede operar hasta tres buques petroleros en simultáneo y superó las 100 operaciones de exportación, con cargamentos destinados a Estados Unidos, Uruguay y China.
Según proyecciones del sector, el sistema podría movilizar en el futuro hasta 300.000 barriles diarios, con un potencial cercano a USD 8.000 millones anuales en exportaciones.
Ese desarrollo también dependerá de la profundización del canal principal de Bahía Blanca, prevista para llevarlo de 13,71 a 15,70 metros, una obra considerada estratégica para aprovechar plenamente la capacidad operativa de la terminal.
El conocimiento local, un factor clave
En ese contexto, el rol del práctico adquiere una importancia cada vez mayor.
El práctico es el profesional que asesora al capitán durante la navegación por canales, rías, puertos y aguas restringidas. Aunque el mando del buque permanece en manos del capitán, aporta un conocimiento específico sobre profundidades, mareas, corrientes, ayudas a la navegación y las características particulares de cada zona de maniobra.

Ese conocimiento resulta especialmente relevante en la ría de Bahía Blanca, donde convergen terminales energéticas, puertos cerealeros, instalaciones petroquímicas, plantas industriales y servicios navales.
Maniobras cada vez más exigentes
La incorporación de buques de mayor porte incrementó la complejidad de las operaciones.
Una mayor eslora, manga, calado y tonelaje reducen los márgenes de maniobra y exigen una coordinación permanente entre prácticos, capitanes, remolcadores, la Prefectura Naval Argentina, los centros de control del tráfico marítimo y las terminales portuarias.

Por ese motivo, el crecimiento de las exportaciones energéticas no solo requiere nuevas inversiones en infraestructura, sino también profesionales y servicios marítimos preparados para acompañar una operatoria cada vez más exigente.
Capacitación para acompañar una actividad en expansión
En ese marco, Don Mar realizó en Bahía Blanca una jornada de trabajo con sus prácticos para compartir experiencias operativas y analizar la evolución de la actividad vinculada al desarrollo energético de la región.
Durante el encuentro se abordaron los desafíos que plantea una terminal que incrementó su capacidad operativa y la necesidad de mantener una capacitación permanente para responder a maniobras cada vez más complejas.
El crecimiento de Puerto Rosales demuestra que el desarrollo de la infraestructura energética debe ir acompañado por servicios marítimos especializados, experiencia local y una estrecha coordinación entre todos los actores que participan de la operatoria portuaria.
Detrás de cada buque que exporta petróleo de Vaca Muerta existe una cadena de profesionales que contribuye a que esas operaciones se desarrollen de manera segura y eficiente.