Por Redacción Argenports.com
El avance del proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) en el Golfo San Matías empieza a reordenar el mapa portuario de Río Negro, con el Puerto San Antonio Este como uno de los principales puntos de apoyo logístico.
En este nuevo escenario, la terminal deja de ser exclusivamente una salida para la producción frutícola y comienza a posicionarse dentro de una cadena de valor mucho más compleja, asociada a la exportación de energía a gran escala.
Un cambio estructural en marcha
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, confirmó que la Provincia ya trabaja en un nuevo esquema de concesión para el puerto, en línea con las demandas que traerá el GNL.
La definición no es menor. El modelo actual responde a una lógica estacional, ligada a campañas agrícolas. Pero el ingreso del negocio energético exige continuidad operativa, mayor capacidad logística y servicios adaptados a una industria de alta complejidad.
“El esquema tradicional estaba pensado para la fruta, ahora hay que incorporar todo lo que implica la logística del GNL”, explicó el mandatario.
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Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro.
Un nodo dentro del sistema GNL
El proyecto impulsado por Southern Energy contempla la instalación de infraestructura offshore en el Golfo San Matías, con buques de licuefacción y una conexión directa con Vaca Muerta.
En ese entramado, San Antonio Este aparece como un punto clave para el movimiento de materiales, equipos y servicios portuarios vinculados a la construcción y operación del sistema.
El puerto ya empezó a mostrar ese giro en la práctica, con operaciones vinculadas al ingreso de insumos estratégicos para el desarrollo energético, anticipando el rol que podría consolidar en los próximos años.
De puerto estacional a operación permanente
El salto hacia el GNL implica también un cambio de escala. De una actividad concentrada en ventanas específicas del año, el puerto podría pasar a una operatoria más estable, con impacto directo en empleo, servicios y dinámica regional.
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Ese proceso no solo requerirá inversiones en infraestructura, sino también una redefinición institucional que permita acompañar el ritmo de los proyectos energéticos.
El impacto local empieza a materializarse
En ese contexto, el acuerdo por el desarrollo del GNL incluye un bono de responsabilidad social de 36 millones de dólares. De ese total, un 5% será destinado al municipio de San Antonio Oeste para obras, servicios y equipamiento.
Según publicó Informativo Hoy, estos fondos estarán orientados a fortalecer la infraestructura local en paralelo al crecimiento de la actividad energética.
Si bien el foco principal está puesto en la transformación logística y portuaria, estos recursos aparecen como un primer efecto concreto del proyecto sobre el territorio.