Por Redacción Argenports
La aceleración de Vaca Muerta empieza a mostrar un nuevo desafío para la industria energética argentina. Mientras la producción de petróleo y gas continúa creciendo y se multiplican los proyectos vinculados a exportación, infraestructura y GNL, las compañías comienzan a poner el foco en otro punto crítico: la necesidad de contar con miles de trabajadores capacitados para sostener el ritmo de expansión.
El fenómeno ya no se limita únicamente a los equipos de perforación o a la actividad dentro de los yacimientos. La construcción de oleoductos, terminales portuarias, plantas de procesamiento y futuros desarrollos de gas natural licuado comenzó a ampliar la demanda laboral hacia perfiles técnicos, operativos y profesionales cada vez más especializados.
En ese escenario, el CEO y presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró semanas atrás que el sector energético podría demandar al menos 40.000 empleos directos e indirectos durante los próximos años.
Según planteó el ejecutivo, la magnitud de las inversiones previstas incluso podría llevar esa cifra a un nivel superior.
Obras récord y proyectos que empujan la demanda
El crecimiento de Vaca Muerta atraviesa una etapa de inversiones simultáneas pocas veces vista en la industria energética argentina. Además del incremento sostenido de la perforación no convencional, avanzan obras estratégicas destinadas a ampliar la capacidad exportadora del país tanto en petróleo como en gas natural licuado.
Conforme informó el sitio “Más Energía”, uno de los desarrollos centrales es Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el sistema que busca conectar Neuquén con una terminal marítima en la costa de Río Negro mediante un oleoducto de más de 430 kilómetros.

La iniciativa es impulsada por YPF, Vista Energy, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol, apuntando a habilitar exportaciones de crudo mediante buques VLCC desde Punta Colorada, en el Golfo San Matías.
En paralelo, también avanzan los planes vinculados a Argentina LNG, la iniciativa que busca transformar a Río Negro en un polo exportador de gas natural licuado con infraestructura industrial y portuaria sobre el Atlántico.
A eso se suma el desarrollo encabezado por Southern Energy, el consorcio conformado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, que prevé instalar la primera terminal flotante de licuefacción de gas del país frente a la costa rionegrina.
El proyecto contempla además la construcción de infraestructura dedicada para transportar gas desde Neuquén hacia la costa atlántica y proyecta exportaciones multimillonarias durante la próxima década.
El nuevo cuello de botella: formar trabajadores
Con este escenario de expansión, la preocupación de las compañías comenzó a trasladarse hacia la disponibilidad de recursos humanos capacitados.
“La industria necesita gente preparada para trabajar en operaciones cada vez más complejas y tecnificadas”, explicó Marín al referirse a la estrategia de capacitación impulsada por YPF.
Según detalló, la petrolera busca acelerar la certificación de trabajadores para cubrir la futura demanda laboral que generará la expansión de Vaca Muerta y los proyectos asociados.
La compañía prevé certificar alrededor de 2.500 trabajadores durante este año y aumentar progresivamente ese volumen hasta alcanzar unas 3.000 certificaciones anuales hacia 2027; teniendo como objetivo final llegar a 15.000 personas capacitadas.
Marín sostuvo además que el crecimiento productivo exige elevar los niveles de profesionalización y seguridad operativa dentro de la industria.
“Si las personas están bien capacitadas, la productividad aumenta y también disminuyen los riesgos”, afirmó.

El Instituto Vaca Muerta y la apuesta por la capacitación
Como parte de esa estrategia, YPF impulsa el Instituto Vaca Muerta (IVM), un centro orientado a formación técnica y entrenamiento operativo para actividades vinculadas al petróleo y el gas.
Según explicó la compañía, el centro incorpora simuladores y sistemas de entrenamiento similares a los utilizados en operaciones reales de campo.
El interés generado por el programa superó ampliamente las previsiones iniciales. “En pocos días hubo miles de inscriptos”, destacó Marín al referirse a la convocatoria para los primeros programas de capacitación.
La estrategia educativa también contempla programas de especialización internacional para jóvenes profesionales vinculados al sector energético.
Producción en máximos históricos
La creciente demanda de empleo aparece en paralelo a un fuerte salto de producción dentro del sector hidrocarburífero argentino.
De acuerdo con estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el país podría alcanzar en 2026 el mayor nivel de producción petrolera de su historia gracias al crecimiento sostenido del shale oil en Vaca Muerta.
Las proyecciones indican que Argentina podría superar los 900.000 barriles diarios durante este año, con un incremento cercano al 16% respecto de 2025.
Actualmente, cerca del 70% del petróleo producido en el país ya proviene de recursos no convencionales, una participación que continúa expandiéndose a medida que Vaca Muerta gana peso dentro del sistema energético argentino y del negocio exportador regional.