Por Redacción Argenports.com
La Hidrovía Paraná-Paraguay atravesó horas de máxima tensión luego de que veinte barcazas cargadas se desprendieran de un remolcador paraguayo y quedaran a la deriva en una zona crítica del sistema fluvial.
El incidente obligó a desplegar maniobras de emergencia para evitar accidentes mayores sobre una de las rutas logísticas más importantes de Sudamérica.
El episodio ocurrió en las inmediaciones de Isla Cerrito, en el sector conocido como Confluencia, donde se unen los ríos Paraná y Paraguay. Allí, el remolcador “Tendotá”, perteneciente a la firma ADM Naviera Chaco y de bandera paraguaya, perdió el control del convoy durante la navegación.
Según trascendió, las embarcaciones transportaban más de 30.000 toneladas de carga, principalmente mineral de hierro y derivados de soja, un volumen equivalente a cerca de mil camiones circulando por rutas terrestres.
La situación generó inmediata preocupación entre operadores y usuarios de la vía navegable por el riesgo que implicaba para otras embarcaciones, instalaciones ribereñas y estructuras energéticas ubicadas sobre el corredor fluvial.
Fuentes vinculadas a la navegación señalaron además que varias unidades derivaron peligrosamente cerca de torres y líneas de alta tensión que atraviesan el río en esa región, lo que elevó aún más la tensión operativa.
Maniobras contrarreloj
Tras el desprendimiento, varias barcazas comenzaron a derivar río abajo sin control y obligaron a emitir alertas a las embarcaciones que transitaban por la Vía Navegable Troncal.
De acuerdo con reportes de navegación y medios especializados, los equipos de asistencia lograron recuperar inicialmente cuatro unidades y amarrarlas cerca de la zona del incidente. Las restantes continuaron derivando hasta que distintos remolcadores consiguieron asegurarlas mediante maniobras de emergencia.
Posteriormente, varias barcazas quedaron amarradas entre los kilómetros 1228 y 1240 del río Paraná, mientras que una de las unidades terminó varada cerca del kilómetro 1230.
Luego del operativo, técnicos especializados debían inspeccionar el remolcador Tendotá antes de reorganizar nuevamente el convoy y retomar la navegación.
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Una zona compleja para grandes convoyes
Especialistas del sector remarcaron que el área de Confluencia presenta condiciones particularmente sensibles para la navegación debido al fuerte cruce de corrientes entre ambos ríos.
Daniel Donia, director ejecutivo de la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata, explicó que en esa región se produce un “inusual cruce de corrientes”, situación que exige maniobras de alta precisión, especialmente para convoyes de grandes dimensiones.
Otras versiones indicaron además que el convoy habría tocado el denominado “veril verde”, uno de los bordes laterales del canal navegable delimitado por boyas, circunstancia que podría haber influido en la pérdida de control de las unidades.
El episodio volvió a exponer la complejidad operativa que implica mover grandes convoyes sobre la Hidrovía, especialmente en sectores donde convergen fuertes corrientes y un intenso tráfico comercial.
La Hidrovía Paraná-Paraguay constituye uno de los principales corredores logísticos de exportación de Sudamérica y concentra diariamente la circulación de remolcadores, convoyes de empuje, buques graneleros y embarcaciones vinculadas al comercio exterior regional.
Paraguay posee además una de las mayores flotas fluviales de barcazas del mundo, solamente detrás de Estados Unidos y China, y cumple un papel central en el transporte regional de granos, combustibles, minerales y cargas industriales.
El incidente volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad operativa dentro del sistema fluvial y el impacto que puede generar un convoy fuera de control sobre una vía navegable clave para el comercio exterior argentino y regional.