La Base Naval Mar del Plata cumple 100 años: submarinos, historia y defensa del Mar Argentino

Creada el 5 de octubre de 1926, la base acompañó el desarrollo del arma submarina y amplió sus capacidades de mantenimiento, formación y apoyo operativo. Hoy ocupa un lugar estratégico en la vigilancia marítima y mantiene un vínculo histórico con la ciudad.
La Base Naval Mar del Plata celebra su centenario. Desde los primeros submarinos construidos en Italia hasta el patrullado oceánico, su trayectoria reúne un siglo de transformación naval, desarrollo técnico y formación profesional. Fotos Armada.
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Por Redacción Argenports.com

La Base Naval Mar del Plata cumple este lunes cien años, una fecha que permite recorrer buena parte de la historia submarina argentina. Su origen estuvo ligado a una decisión estratégica: incorporar sumergibles y dotarlos de un apostadero con instalaciones para su reparación y mantenimiento.

El proyecto tomó forma el 5 de octubre de 1926, con la promulgación de la Ley Nº 11.378 de Renovación del Material Naval. La norma impulsó la adquisición de unidades y la construcción de varaderos, talleres y cuarteles en el puerto marplatense.

La iniciativa, promovida por el almirante Manuel Domecq García, vinculó desde el comienzo la incorporación de buques con el desarrollo de infraestructura en tierra. Los submarinos necesitaban un sistema de apoyo capaz de sostener su actividad.

Con el paso de las décadas, la base amplió ese perfil. A las instalaciones destinadas al arma submarina se sumaron capacidades logísticas, industriales y educativas, junto con el apoyo a otras unidades navales.

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El centenario encuentra allí al Comando del Área Naval Atlántica, la Fuerza de Submarinos, la División Patrullado Marítimo y la Agrupación Buques Hidrográficos, entre otros destinos. También funcionan el Arsenal Naval, la Intendencia Naval y las escuelas de Submarinos y de Buceo.

Los antecedentes y el comienzo de las obras

Según el recorrido histórico publicado por Gaceta Marinera, el portal oficial de noticias de la Armada Argentina, la presencia naval en la zona precedió a la creación formal de la base.

La Aviación Naval también utilizó ese espacio. En diciembre de 1919, el teniente de fragata Marcos Zar amerizó con un hidroavión Macchi 9 durante una escala del vuelo entre Puerto Belgrano y Buenos Aires.

En 1923 se construyeron una plataforma y una rampa para hidroaviones. Al año siguiente se agregaron un hangar y depósitos de combustible.

Después de la ley de 1926, un decreto aprobó el plan general de la base. En febrero de 1928, el presidente Marcelo Torcuato de Alvear participó de la colocación de la piedra fundacional del muro de atraque de la dársena de submarinos.

La actividad aeronaval continuó durante las décadas siguientes. Parte de las calles internas llegó a utilizarse para operaciones de aviones, dentro de las limitaciones de la infraestructura disponible.

Los “tarantinos” y la identidad submarinista

Los primeros submarinos argentinos fueron los ARA Santa Fe, Salta y Santiago del Estero. Su construcción en Taranto, Italia, les dio el nombre con el que quedaron registrados en la historia naval: los “tarantinos”.

Su incorporación en 1933 consolidó a Mar del Plata como asiento del arma submarina. Aquellas unidades iniciaron una etapa de formación y experiencia operativa que acompañó el crecimiento de la base.

Los “tarantinos” prestaron servicio hasta mediados del siglo XX. El Santa Fe fue el último en salir de actividad, después de realizar más de mil inmersiones.

Cinco generaciones de submarinos

La renovación comenzó en 1960 con dos unidades estadounidenses de la clase Balao, que recibieron los nombres Santa Fe y Santiago del Estero.

En 1971 se incorporó la tercera generación, conocida como Guppy, también procedente de Estados Unidos. La cuarta estuvo integrada por los ARA Salta y San Luis, de la clase 209, construidos en Alemania y ensamblados en Tandanor.

La quinta generación correspondió a los TR-1700. El ARA Santa Cruz llegó a Mar del Plata en diciembre de 1984 y el ARA San Juan lo hizo un año después. Cada incorporación introdujo nuevas exigencias para la preparación de las tripulaciones y el apoyo técnico en tierra.

El salto tecnológico y el Arsenal Naval

La evolución de los submarinos exigió desarrollar capacidades de mantenimiento cada vez más especializadas.

La clase 209 impulsó ese proceso. En 1978 se creó el Taller Aplicado de Técnicas Múltiples para Submarinos, conocido como TISU, que posteriormente pasó a denominarse Arsenal Naval Mar del Plata.

La base consolidó así una función industrial asociada a sistemas complejos. El trabajo de su personal militar y civil resultó necesario para acompañar los cambios tecnológicos de las unidades.

Malvinas y la memoria del ARA San Juan

La guerra de Malvinas ocupa un lugar central en esta trayectoria. El ARA Santa Fe transportó buzos tácticos durante la Operación Rosario y luego cumplió una misión en las Georgias del Sur, donde sufrió un ataque británico.

El ARA San Luis realizó patrullas durante el conflicto y logró eludir los medios antisubmarinos desplegados por la flota británica, pese a las dificultades técnicas que enfrentó.

La historia de la base también está marcada por la pérdida del ARA San Juan y sus 44 tripulantes, en noviembre de 2017. El submarino regresaba desde Ushuaia hacia su apostadero habitual en Mar del Plata cuando se produjo su última comunicación.

El recuerdo de aquellos submarinistas forma parte de la memoria de la Armada y de la comunidad marplatense.

Patrullado, investigación y formación

La base sostiene actualmente operaciones de patrullado marítimo y actividades científicas. Su infraestructura apoya a los buques hidrográficos y a campañas vinculadas con el CONICET y el INIDEP.

También reúne centros de formación y personal especializado, entre ellos la Agrupación Buzos Tácticos. Esa combinación de medios, servicios y conocimientos amplía su función dentro del sistema naval argentino.

En el marco del aniversario, el Concejo Deliberante de General Pueyrredón reconoció a la institución mediante una resolución aprobada por unanimidad. La distinción destacó su aporte a la defensa, la investigación, la logística y la formación profesional.

El comandante del Área Naval Atlántica y jefe de la base, contraalmirante Fernando Enrique Pérez Kühn, recibió el reconocimiento. El acto puso en valor una relación que atraviesa todo el centenario: la de una ciudad marítima con una infraestructura naval que forma parte de su historia y de su actividad cotidiana.

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