Por Redacción Argenports.com
La paralización de los servicios de practicaje en la Vía Navegable Troncal empieza a traducirse en cifras que preocupan al principal complejo exportador argentino.
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), Gustavo Idígoras, advirtió que la cantidad de buques afectados continúa creciendo y que el escenario podría agravarse si no aparece una solución en las próximas horas.
“A este momento estamos superando los 45 barcos y, en caso de que esto no se solucione en el día de hoy, vamos a estar sumando unos 30 barcos más, y así sucesivamente”, afirmó.
La advertencia se suma a un contexto que Argenports viene siguiendo desde el inicio de la medida de fuerza, que mantiene restringidos los movimientos de ingreso y salida de buques en distintos puertos argentinos por la falta de servicios de practicaje.
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Un costo millonario para cada día de demora
Además del impacto operativo, Idígoras puso el foco en las consecuencias económicas que genera la inmovilización de las embarcaciones.
“Cada demora de barco es como un taxi que va cobrando entre 50.000 y 100.000 dólares por día“, explicó.
Ese costo termina afectando tanto a armadores como a exportadores y operadores logísticos, en una cadena que pierde eficiencia mientras los buques permanecen fondeados a la espera de poder completar sus maniobras.
En un país donde cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales salen por el nodo portuario del Gran Rosario, cualquier interrupción prolongada tiene un efecto inmediato sobre la logística y el cumplimiento de los contratos internacionales.
“No somos la contraparte de los prácticos”
El titular de CIARA-CEC aclaró que el sector exportador no participa del conflicto que originó la medida de fuerza.
“No hay un reclamo salarial; además, nosotros no somos la contraparte de los prácticos. Ellos brindan un servicio a las agencias marítimas en la vía navegable”, sostuvo.
Por ese motivo, remarcó que las empresas exportadoras quedan atrapadas en una disputa ajena, aunque terminan soportando buena parte de las consecuencias económicas.
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El riesgo de perder confiabilidad internacional
Idígoras también expresó su preocupación por el efecto que la continuidad del conflicto puede tener sobre la imagen de la Argentina como proveedor de alimentos.
“Argentina puede entrar en una lista de país sucio, un país inseguro a la hora de cumplir con sus contratos de exportación”, advirtió.
Según explicó, una situación de incertidumbre logística sostenida puede abrir oportunidades para competidores directos como Brasil, que disputan los mismos mercados internacionales con mayores niveles de previsibilidad operativa.
Respaldo a la desregulación, pero críticas a la implementación
El dirigente sostuvo que el sector acompaña las iniciativas destinadas a mejorar la competitividad del comercio exterior mediante una reducción de costos.
Sin embargo, cuestionó la forma en que se implementaron los cambios regulatorios que derivaron en el conflicto.
“Avalamos cualquier programa de desregulación que implique reducir costos de exportación, pero evidentemente la forma en que se hizo generó una explosión interna en esta actividad”, afirmó.
En ese sentido, consideró que hubiera sido conveniente abrir una instancia de diálogo previa con los prácticos antes de avanzar con la nueva normativa.

El pedido: una mesa de diálogo urgente
Como salida inmediata, Idígoras pidió una intervención del Estado para evitar que continúe escalando la cantidad de buques afectados.
“La Prefectura, como autoridad competente, tendría que convocarlos a una mesa de trabajo en el día de hoy para encontrar una hoja de ruta que permita implementar el decreto y que todos vuelvan a trabajar”, señaló.
Mientras el conflicto continúa sin una resolución definitiva, la cantidad de embarcaciones demoradas sigue aumentando y la preocupación ya trasciende el ámbito portuario para instalarse en uno de los sectores más importantes del comercio exterior argentino.
Si la medida de fuerza se prolonga, el impacto podría sentirse no solo en los costos logísticos, sino también en la competitividad y la confiabilidad internacional de las exportaciones del país.