Por Redacción Argenports.com
La unión transitoria conformada por la constructora argentina Víctor Contreras y la italiana Sicim se adjudicó la licitación para construir el gasoducto del proyecto Southern Energy (SESA), una infraestructura clave para transportar gas desde Vaca Muerta hacia la costa de Río Negro y habilitar exportaciones de GNL a gran escala.
El proyecto forma parte del sistema San Matías Pipeline y contempla una inversión superior a los US$500 millones.
El ducto tendrá una extensión cercana a los 470 kilómetros y conectará Tratayén, en Neuquén, con el Golfo San Matías, donde se proyecta la instalación de unidades flotantes de licuefacción.

Una licitación definida por precio
De acuerdo con fuentes consultadas por Argenports.com, la oferta de Contreras-Sicim se impuso por una ventaja económica decisiva: fue aproximadamente un 15% más baja que la presentada por el consorcio integrado por Techint y SACDE. En un contexto de fuerte presión por costos, ese diferencial resultó determinante en la adjudicación.
El gasoducto tendrá una capacidad de transporte cercana a los 27 millones de metros cúbicos diarios y será el eje del sistema que permitirá escalar las exportaciones de gas argentino hacia mercados internacionales.
En paralelo, la planta compresora asociada fue adjudicada a Oilfield Production Services (OPS), completando el esquema técnico necesario para garantizar el flujo hacia la terminal marítima.
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La pieza que conecta Vaca Muerta con el mar
El desarrollo Southern Energy está impulsado por un consorcio integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.
El esquema prevé operar con unidades flotantes de licuefacción frente a la costa rionegrina, con el objetivo de iniciar exportaciones hacia finales de la década.
Para el sistema portuario, el avance de esta obra marca un punto de inflexión. La conexión directa entre Vaca Muerta y el litoral marítimo del Golfo San Matías abre la puerta a un nuevo nodo exportador energético en la Patagonia, con impacto en tráfico marítimo, servicios offshore e infraestructura logística asociada.
Cambio de lógica en los grandes proyectos
Más allá del resultado puntual de la licitación, el proceso deja una señal clara sobre el nuevo escenario del negocio energético en Argentina.
En proyectos de gran escala y perfil exportador, la competitividad económica gana peso frente al historial de los contratistas tradicionales, en línea con las exigencias de un mercado global cada vez más ajustado.
Con este paso, el esquema argentino de GNL suma una pieza crítica y comienza a consolidar su arquitectura.
La definición del ducto no solo ordena el transporte de gas, sino que también reduce incertidumbre sobre los plazos de ejecución de uno de los proyectos más ambiciosos del país en materia energética.