El RIGI acelera la ampliación del Gasoducto Perito Moreno y destraba el cuello del gas

La aprobación del proyecto dentro del régimen impulsa una obra clave para sumar capacidad de transporte, acompañar el crecimiento de Vaca Muerta y reducir importaciones energéticas.
La ampliación permitirá agregar hasta 14 millones de m³ diarios y se consolida como una pieza central para escalar producción y avanzar hacia un perfil exportador.
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Por Redacción Argenports.com

La ampliación del Gasoducto Perito Moreno tomó impulso tras su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

La medida no solo valida el esquema de inversión, sino que mejora las condiciones para avanzar con una obra clave para resolver uno de los principales cuellos de botella del sistema gasífero argentino.

El proyecto ya estaba en marcha, pero el aval dentro del RIGI introduce un cambio relevante: aporta previsibilidad y mejora las condiciones económicas para su ejecución.

El rol de TGS y la inversión

El proyecto es impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS), operadora del sistema y responsable de ejecutar la ampliación.

La compañía ya avanzó en la ingeniería y en el despliegue de las obras vinculadas a las nuevas plantas compresoras.

El corazón de la obra será la instalación de tres plantas compresoras nuevas y la incorporación de un cuarto equipo en la planta existente de Tratayén.

La inversión prevista se ubica en el orden de los 500 a 700 millones de dólares, destinada a reforzar el sistema troncal y sumar capacidad de transporte.

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Se trata de una solución más eficiente que construir un nuevo gasoducto, con impacto directo en tiempos y costos.

En un contexto de fuerte crecimiento de Vaca Muerta, la capacidad de transporte se convirtió en una variable crítica.

El anuncio de la incorporación al RIGI fue hecho por el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de la red social X.

Más capacidad para un sistema al límite

La obra apunta a ampliar el transporte en el tramo Tratayén–Salliqueló, con el objetivo de elevar la capacidad desde unos 21 millones hasta cerca de 35 millones de metros cúbicos diarios.

El incremento, de aproximadamente 14 millones de m³ por día, permitirá aliviar restricciones y acompañar el aumento de la producción no convencional.

El plan contempla la instalación de nuevas plantas compresoras y refuerzos operativos en el sistema troncal. Se trata de una estrategia que permite aumentar el flujo aprovechando infraestructura existente, con menores tiempos de ejecución respecto de un nuevo gasoducto.

Con este refuerzo, el sistema podrá mejorar la inyección hacia los principales centros de consumo, especialmente el área metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra la mayor demanda.

Bahía Blanca, engranaje de la logística energética

La ampliación ya muestra impacto en la cadena logística. Parte de los equipos destinados a las nuevas plantas compresoras ingresaron al país a través del puerto de Bahía Blanca, en línea con otros desarrollos energéticos que ya vienen utilizando la infraestructura portuaria local.

Este tipo de operaciones vuelve a poner en valor la capacidad del complejo portuario para manejar cargas especiales. También refleja cómo el desarrollo de Vaca Muerta se apoya cada vez más en una integración efectiva entre producción, transporte y logística marítima.

Menos importaciones y más eficiencia

Uno de los efectos más relevantes será la reducción de importaciones de energía. Con mayor disponibilidad de gas local, el sistema podrá desplazar compras de GNL y combustibles líquidos, más costosos.

El impacto se verá con mayor claridad en los meses de invierno, cuando la demanda alcanza sus picos y el sistema enfrenta mayores tensiones operativas.

En términos macroeconómicos, el refuerzo del gasoducto aparece como una herramienta directa para reducir la salida de divisas y mejorar la balanza energética.

planta gas salliqueló
Planta compresora en Salliqueló, uno de los extremos del gasoducto Perito Moreno.

Una condición para escalar Vaca Muerta

Más allá del corto plazo, la ampliación del Perito Moreno es una condición estructural para sostener el crecimiento de Vaca Muerta. Sin capacidad de transporte suficiente, el desarrollo del shale encuentra un límite físico.

Por eso, el midstream pasa a ocupar un rol central dentro del esquema energético. La expansión de la producción necesita una infraestructura acorde que permita evacuar mayores volúmenes.

El RIGI como señal al mercado

La inclusión en el RIGI refuerza esa lógica. En proyectos de esta escala, la estabilidad regulatoria es un factor determinante para avanzar con las inversiones.

La señal es clara: ampliar la capacidad de transporte es imprescindible para transformar el potencial de Vaca Muerta en producción efectiva y, a mediano plazo, en exportaciones sostenidas.

En ese escenario, la ampliación del Gasoducto Perito Moreno no solo resuelve una restricción operativa, sino que se convierte en una pieza estructural para el salto productivo y exportador del gas argentino.

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