Por Redacción Argenports.com
La paralización del servicio de practicaje en la Vía Navegable Troncal comenzó a generar consecuencias concretas más allá de los puertos. Lo que hasta hace pocos días era una advertencia de operadores logísticos ya se transformó en un problema para la cadena agroexportadora: las primeras terminales del Gran Rosario empezaron a restringir los cupos para recibir camiones con granos.
El caso más evidente es el de la planta de Aceitera General Deheza (AGD) en Timbúes, que ya no tiene turnos disponibles para este martes ni para el miércoles. Si el conflicto se prolonga, tampoco habría lugar para asignar nuevos cupos en los próximos días.
La situación comienza a repetirse, aunque con distinta intensidad, en otras terminales del complejo agroexportador.
En Cargill Alvear todavía continúan recibiendo mercadería, pero desde la operatoria reconocen, según precisó Bichos de Campo, que entre este martes y el miércoles podrían comenzar a restringir los ingresos si los buques siguen sin poder ingresar o zarpar.
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En tanto, el mismo medio señaló que la planta de ADM en Arroyo Seco ya empezó a limitar algunos turnos.
Aunque aún dispone de capacidad de almacenamiento para sostener la operatoria durante esta semana, admiten que el panorama podría complicarse rápidamente si persiste la interrupción del servicio de practicaje.
Cuando los barcos no salen, el sistema empieza a saturarse
El conflicto se originó tras la publicación del Decreto 690/2026, mediante el cual el Gobierno nacional avanzó con la desregulación del servicio de practicaje y pilotaje.
Como respuesta, los prácticos suspendieron la prestación de servicios y desde el domingo permanece prácticamente paralizado el movimiento de ingreso y salida de buques en la Vía Navegable Troncal.
Mientras tanto, los granos continúan llegando desde los campos, acopios y cooperativas, pero ya no pueden embarcarse hacia los mercados internacionales.
A medida que los silos y celdas de almacenamiento se acercan a su capacidad máxima, las terminales empiezan a restringir el ingreso de nuevos camiones para evitar un colapso operativo.
La consecuencia es inmediata: sin cupos disponibles tampoco pueden emitirse las cartas de porte necesarias para despachar la mercadería desde su lugar de origen.
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El efecto dominó ya comenzó
Lucio Turín, director de Agroentregas, explicó que el verdadero problema aparece cuando las terminales dejan de tener espacio para seguir almacenando granos.
“Si no tienen un barco para sacar la mercadería que estuvieron recibiendo, muchos puertos empiezan a cortar cupos y a recibir con condiciones mucho más estrictas. Eso entorpece toda la llegada de mercadería a la zona portuaria”, señaló, al citado medio.
Según explicó, el impacto se propaga rápidamente hacia toda la cadena comercial.
Sin turnos asignados, los transportistas no pueden viajar, los acopios deben retener mercadería durante más tiempo y los productores encuentran mayores dificultades para cumplir con las entregas comprometidas.
Además, las terminales endurecen los criterios de recepción y priorizan los granos que presentan mejores condiciones comerciales.
“La mercadería con humedad, con daño o con algún problema de calidad es mucho más difícil que sea recibida. Eso obliga muchas veces a buscar otro puerto, una planta acondicionadora o un depósito intermedio, generando mayores costos logísticos”, explicó Turín.
El margen operativo comienza a agotarse
Durante los primeros días del conflicto, la logística logró absorber el impacto.
Según los registros de Agroentregas, el ingreso diario de camiones prácticamente no había variado respecto del promedio de julio.

Cada jornada comenzaba con alrededor de 5.700 camiones en los puertos del Up River, una cifra que todavía podía sostenerse gracias a la capacidad disponible para almacenar granos.
Sin embargo, esa situación empezó a cambiar.
Con los buques inmovilizados y sin posibilidad de liberar espacio mediante nuevos embarques, las terminales comenzaron a acercarse al límite de su capacidad operativa.
El cierre de cupos en AGD y las restricciones que ya aparecen en otras plantas muestran que el sistema empezó a resentirse y que el conflicto ya dejó de ser exclusivamente portuario.
El Gobierno defendió el decreto
Durante un panel realizado en el Congreso de Aapresid, en Rosario, el secretario de Transformación del Estado y Función Pública, Maximiliano Fariña, defendió la decisión oficial.
“Largamos un decreto que mantiene la seguridad, garantiza el transporte y no genera ningún riesgo para las actividades de los prácticos. Sin embargo, los prácticos decidieron de forma unilateral, siendo un servicio público y esencial, frenar el comercio”, sostuvo.
El funcionario agregó que el Gobierno continuará impulsando las reformas pese a las resistencias que generan.