Por Redacción Argenports.com
El envío de fruta hacia el puerto de San Antonio Este se normalizó tras un breve pero tenso conflicto entre transportistas y exportadores que llegó a paralizar los fletes en un momento clave de la campaña.
La medida comenzó en la medianoche del sábado, cuando empresas nucleadas en la Cámara Patagónica de Empresas de Autotransporte de Cargas (CAPEAC) suspendieron los viajes en reclamo por la actualización de tarifas y demoras en los pagos.
El freno, aunque de corta duración, impactó de lleno en la logística del Alto Valle, desde donde parten diariamente decenas de camiones con peras y manzanas destinadas a exportación por la terminal a cargo de Patagonia Norte.
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Un cuello de botella en plena campaña
El conflicto puso en pausa el traslado de entre 110 y 120 camiones hacia la terminal portuaria rionegrina, generando preocupación por posibles demoras en los embarques y en el cumplimiento de contratos internacionales.
En esta etapa del año, cada jornada es clave: la fruta tiene ventanas logísticas y comerciales muy ajustadas, y cualquier interrupción puede traducirse en pérdidas o sobrecostos.
Reclamo por tarifas y costos en alza
Desde el sector transportista argumentaron que las tarifas quedaron desfasadas frente al aumento de costos, en especial del gasoil, lo que volvió inviable sostener la operatoria sin una recomposición.

Del otro lado, exportadores cuestionaron la medida y advirtieron sobre el impacto que este tipo de conflictos puede tener en la competitividad externa de la fruta argentina.
Fuentes consultadas por el diario Río Negro señalaron que la situación “se resolvió rápidamente” y que la operatoria logró retomar su ritmo habitual sin afectar de manera significativa los embarques.
La logística, bajo presión
Más allá de la rápida resolución, el episodio dejó en evidencia la fragilidad de la cadena logística frutícola, altamente dependiente del transporte terrestre para conectar los centros productivos con el puerto.
San Antonio Este vuelve así a operar con normalidad, pero el conflicto expone una tensión recurrente: el desfasaje entre costos y tarifas en un eslabón crítico para sostener el flujo exportador.
En un contexto de márgenes ajustados, la logística se consolida como uno de los factores más sensibles para la competitividad del sector.