Marín defendió agregar valor al gas y advirtió que exportar etano sería “una pena”
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El presidente de YPF sostuvo que la Argentina debe aprovechar el crecimiento de Vaca Muerta para transformar más gas en productos industriales y no limitarse a exportar materias primas. Aunque reconoció que el contexto global aún condiciona nuevas inversiones petroquímicas, insistió en que el objetivo debe ser avanzar hacia una mayor industrialización.
El complejo petroquímico de Bahía Blanca ratifica su liderazgo en la industria nacional. Además de concentrar más de la mitad de la capacidad instalada del país, se prepara para una nueva etapa de expansión con proyectos millonarios en producción, infraestructura y fertilizantes.
El crecimiento de Vaca Muerta no sólo plantea el desafío de exportar más petróleo y gas. También abre una discusión cada vez más relevante sobre qué hacer con el creciente volumen de líquidos asociados que surgirán de la formación neuquina durante los próximos años.
Para Horacio Marín, presidente de YPF, la respuesta es clara: la Argentina debe aprovechar esa oportunidad para profundizar la industrialización y no limitarse a vender materias primas al exterior.
Durante una entrevista con Argenports.com, Marín defendió el desarrollo de la cadena petroquímica argentina y sostuvo que el país cuenta con recursos, infraestructura y talento para avanzar hacia productos de mayor valor agregado.
“Sería una pena que nos frenemos ahí cuando podés seguir agregando valor”, afirmó al referirse a la posibilidad de exportar etano licuado sin procesar.
El ejecutivo reconoció que existe tecnología para hacerlo y que la Argentina podría exportar ese insumo. Sin embargo, dejó en claro cuál considera que debería ser el rumbo estratégico del país.
“Prefiero hacer polietileno. Hay etano para hacer las dos cosas”, aseguró.
Con foco en Bahía Blanca
La definición adquiere especial relevancia para Bahía Blanca, donde se concentra buena parte de la infraestructura vinculada al procesamiento del gas de Vaca Muerta.
En la ciudad operan Compañía Mega, Transportadora de Gas del Sur (TGS), Profertil y el principal polo petroquímico del país, una red industrial que permite transformar el gas natural en GLP, etano, fertilizantes y otras materias primas fundamentales para la industria.
La reciente ampliación de Compañía Mega volvió a mostrar la importancia de esa infraestructura para acompañar el crecimiento de Vaca Muerta.
El nuevo tren de fraccionamiento incrementó la capacidad de procesamiento de líquidos del gas natural.
Al mismo tiempo, evitó que la falta de capacidad se transformara en un obstáculo para el desarrollo de la producción.
Las declaraciones de Marín, además, complementan el diagnóstico planteado días atrás por la presidenta de Dow Argentina, Dolores Brizuela. Mientras la ejecutiva advirtió que la sobreoferta global todavía posterga nuevas inversiones petroquímicas de gran escala, el titular de YPF dejó en claro cuál debería ser el objetivo argentino cuando las condiciones del mercado vuelvan a ser favorables: utilizar el etano disponible para fabricar productos de mayor valor agregado y no limitarse a exportar materia prima.
Marín sostuvo que, a medida que aumente la actividad en Vaca Muerta, también crecerá la disponibilidad de líquidos asociados.
Esta es una materia prima estratégica para el desarrollo petroquímico argentino.
Sin embargo, reconoció que el contexto internacional todavía condiciona nuevas inversiones industriales de gran escala.
“China construyó muchísima capacidad y la demanda global está creciendo más lenta. Hay una sobreoferta que está demorando más de lo que imaginamos en balancearse”, explicó.
A pesar de ello, destacó que la Argentina mantiene ventajas competitivas frente a otras regiones del mundo.
“Tenemos los costos competitivos, tenemos recursos que nos gustan mucho y tenemos talentos humanos muy buenos”, señaló.
A su entender, el país deberá seguir consolidando señales de estabilidad y previsibilidad para atraer proyectos industriales de largo plazo.
Pero también consideró que, cuando la oferta y la demanda global vuelvan a equilibrarse, la Argentina tendrá una oportunidad concreta para captar nuevas inversiones vinculadas a la petroquímica.
Una visión de largo plazo para Vaca Muerta
Mientras tanto, sostuvo que el objetivo debe seguir siendo agregar valor a los recursos producidos en Vaca Muerta.
En esa visión, Bahía Blanca continuará ocupando un lugar central dentro de la cadena industrial del gas argentino.
De hecho lo hará complementando el crecimiento exportador que impulsan proyectos como VMOS y Argentina LNG desde la costa patagónica.
“Lo que tiene que pasar es que empiece a haber una racionalización de plantas en los lugares que tienen materia prima cara, energía cara y plantas más ineficientes”, concluyó.
Para Marín, el desafío no consiste únicamente en producir más energía, sino en transformar esa ventaja competitiva en industria, empleo y exportaciones de mayor valor agregado.
Y en ese esquema, Bahía Blanca aparece como uno de los polos llamados a desempeñar un papel central en la próxima etapa del desarrollo energético argentino.
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